Josy


No tenía ni idea a lo que venía. Pensé que venía a dar una conferencia sobre la vida después de la muerte. Pero eso era la excusa para llegar a ésta casa de acogida tan exótica cómo maravillosa. Exótica es el término con el que yo describo lo “inesperado” o “mágico”. Cuando llegamos a la entrada de la casa, Javier, mi editor, Noelia y yo apareció una mujer que se fue desenvolviendo ante mis ojos durante el transcurso de la noche cómo duende, bruja, niña y chamana. El término bruja en mi vocabulario es alguien que ya ha trabajado mucho en otras vidas y en ésta tiene la intención de graduarse. Mariló. Abraza a Javier muuuuuuuucho tiempo y con muuuuuucho cariño. Me quedé muy sorprendida con la calidad del abrazo. Después hizo lo mismo con Noelia, la compañera de Javier. Se tomó todo el tiempo del mundo. Para entonces ya estaba yo segura de que me tocaría lo mismo a mí así que me dispuse a recibirlo con el corazón abierto. No todos los días se recibe un abrazo de ésta magnitud. Desde entonces he intentado abrazar de esa manera a otros pero veo que la mayoría no lo aceptan. […]

Excusas para el encuentro


Nuestros queridos Xavi y Noelia de Proyecto O Couso nos visitaron por primera vez, trayendo como regalo a Josy. En los siguientes párrafos Xavi nos describe los bellos momentos compartidos. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS “Los caminos parecen interminables. La sensación de atemporalidad, fuera de todo espacio y tiempo, no sólo desde ese caminar por Santiago hasta Gijón y de ahí cruzando toda la piel de toro hasta el sur más recóndito, recorriendo cada una de sus provincias y de sus lugares. Conociendo además a gente maravillosa, produciendo en el corazón la promesa de la acción grupal, de la iniciación comunitaria. Es cierto que las presentaciones se presentan como excusa para conocer lugares y gentes. No importa que hayamos vendido pocos libros o que en las presentaciones fuéramos cinco o seis personas. Lo que importaba realmente era la excusa para conocer a almas que te impresionan y te conmueven. Después de Gijón, Madrid, Huelva, Córdoba, Sevilla, Granada, Málaga y ya no recuerdo qué más lugares, terminamos perdidos en la Sierra de las Nieves, en un pueblecito blanco llamado Alozaina. En Málaga habíamos disfrutado con la compañía de Choni, Carlos, Dolores y sus hijos Pepe y Gonzalo. Su acogedora hospitalidad y amistad nos […]

Llenos de magia