Adios


Mi querida niña. Te escribo, y al hacerlo cientos de lágrimas recorren mis mejillas. Un profundo sentimiento brota desde mi alma. No sé por qué…. Pero llevo todo el día así, como si de alguna manera presintiera tu marcha, que ya fue anunciada desde hace días en el hospital. Mi pequeña, te agradezco enormemente todo lo que has dejado en nuestra casa. Tu hermosa sonrisa, tus abrazos y disculpas cuando sabías que te iba a regañar por alguna cosa. Toda la gente de la casa decía que me camelabas; y era cierto. Me decías que me cuidarías siempre, y que te quedarías a mi lado hasta que fuera una viejecita. Seguro que lo harás, y ahora desde donde estés. Que casi seguro es al lado de Pepe Bravo. Te fuiste el mismo mes que él. Casualidades de la vida…… Te recuerdo cantando, con  un sentimiento que te salía desde el alma. Cómo disfrutabas con todo. Mi vida, has tenido una vida intensa, muy intensa. Qué más quisieran muchos poder disfrutar todo lo que tú has disfrutado en este último tiempo  con nosotros y luego con tu familia. Nunca te lo dije, pero cómo me sorprendías en los últimos tiempos. Era […]

Adiós, Ana Mari