Nutrir la tierra es nutrir nuestro cuerpo.

Nutrir la tierra es nutrir nuestro cuerpo. Así que cómo no aprovechar ese precioso callejón que dista de nuestra casa unos pocos metros todo él repleto de corrales de cabras y por consiguiente de un estupendo estiercol para nuestras macetas y jardines.Hace tan sólo unas pocas mañanas nos dirijimos hasta allí. El olor de lo natural acompañado de un pequeño chubascón por el que tuvimos que resguardarnos unos minutos, no antes de haber impregnado nuestros cuerpos con las preciosas gotas de lluvia para refrescar nuestros cuerpos para facilitar este estupendo ejercicio físico de recoger el estiércol de cabras, fue uno de los regalos de esta hermosa jornada.No menos sorprendente fue como los vecinos de esta calle al oir nuestra algarabía salieron rapidamente para aprovechar la coyuntura e invitarnos indirectamente a barrer con hermosos y grandes cepillos de raices que facilitaron enormemente la recogida.Posteriormente y trás subir la cuesta para acceder a nuestro hogar esparcimos este preciado regalo por cada maceta, por cada trocito de jardín, por cada esquina hasta que todo él estuvo impregnado de este peculiar aroma, señal de la riqueza que habiamos aportado a la tierra.Y como lo que es fuera es dentro, y como lo que es dentro es fuera…. pasamos una hermosa jornada llena de sorpresas, de olor a tierra mojada, de sonrisas y esfuerzos, de experiencias nuevas que terminaron en un buen chapuzón en la piscina.GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

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