Carta de un voluntario a la Casa


Dar las gracias no siempre es fácil, sobre todo a personas que de alguna forma crees que puedes ayudar y de pronto empiezas a comprender que son ellos quien realmente te enseñan a ti. Pero desde pequeño me han enseñado a ser agradecido y lo que desde pequeño te enseñan nunca se olvida.
Dar las gracias por tantas enseñanzas que he recibido de la Casa Pepe Bravo y de todos los que forman esa gran familia,muchas veces resulta complicado, porque nos cuesta trabajo reconocer tantos aprendizajes que allí nos dan.
Gracias porque desde que aparecisteis en mi vida, note sensaciones que hasta nunca había experimentado. Empece a acostumbrarme a llevar una sonrisa amplia, a ver las cosas desde un prisma mas optimista,a dejar mis egos,aunque cuesta.,Allí estoy aprendiendo a comprender el significado de las emociones, a recargarme con vuestra fuerza, me lleno de nuevas ilusiones, me estoy descubriendo y a ser menos hostil.
Me habéis hecho entender cual es el verdadero motor de la vida.Gracias por los momentos felices y por los que no son tan felices, pero también muy intensos, por las confidencias, por las risas, por esos días de charla, por todas las vivencias que junto a todos he vivido,
Gracias por enriquecerme como persona, por mantener mi corazón en forma y enseñarme a querer sin esperar nada a cambio y sobre todo a compartir a dejarme llevar y mostrar lo mejor de mi. Pero sobre todo he aprendido a ser mejor persona
Gracias de corazón Casa Pepe Bravo y a todos los que formáis esa gran familia

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