Ramón nos cuenta su Historia


  Hola a todos y todas. Mi nombre es Ramón y soy miembro de la Casa de Acogida Pepe Bravo de Alozaina (Málaga) en calidad de acogido, valga la redundancia. Existe un antes y un después en mi experiencia vital desde mi llegada a ella. A pesar de ser nativo del pueblo, no la conocía aunque sabía de su existencia. Tras año y medio en ella la considero MI CASA, con mayúsculas y mi deseo es seguir vinculado a la
misma.

  Llegué a la Casa a través de un primo mío y padrino que la conocía y que era íntimo amigo de su fundador, de Pepe Bravo, con la expectativa de poder quedarme en ella. Mis circunstancias se adentraban en el drama: el fallecimiento reciente de mi madre, base fundamental de mi vida, sin empleo,sin recursos económicos, totalmente abatido, deprimido, desilusionado, desorientado y solo. Fuimos recibidos por dos personas, para mí desconocidas en ese momento, dos ángeles, que hoy forman parte fundamental de mi vida, como son Mariló y Nacha, responsables de la Casa de Acogida. Dicho y hecho,tras la entrevista preceptiva, me abrieron sus corazones y las puertas del centro para mi admisión en el mismo. Mi eterno agradecimiento a ellas y mi reconocimiento a su labor.

  Mi agradecimiento también a todas y cada una de las personas que han pasado por la Casa, porque todas han dejado una huella en mí, me llevo un trocito de cada uno de ellos y ellas, tanto acogidos como voluntarios, socios y visitantes, que apoyan el proyecto y que sin ellos nuestra realidad sería muy distinta.

  Nuestro régimen para poder subsistir es el de autofinanciación, no recibimos ningún tipo de ayuda pública y nos financiamos a través de los recursos que generamos, desde alquiler de las instalaciones para grupos, eventos, comidas en el restaurante, venta de artesanía y alimentación en nuestra tienda, de la cual soy responsable, así como donaciones de particulares, tanto económicas como en especie y del Banco de Alimentos.

 Nuestro modelo de casa de acogida se halla muy lejos de una institución lúgubre, sórdida, oscura o carcelaria. Para nada: vivimos en un régimen familiar, de unas 15-20 personas que se quieren, se apoyan y se respetan y que comparten vivencias, con unas normas básicas de convivencia, como es lógico, cada uno con sus características de vida diferenciadas, pero encaminado a la realización personal, al aprovechamiento de sus capacidades y desarrollo de nuevas habilidades, al cuidado de la alimentación, de tipo vegetariano y al apoyo médico y psicológico necesario y, en definitiva, a facilitar que nuestra salida de la Casa, el día que llegue, pues no existen plazos ni mínimos ni máximos de permanencia, nuestra salida al mundo exterior, sea lo más positiva y fructífera posible.

  Otra característica distintiva de nuestra casa y que la diferencia de otras es la amplia oferta de actividades que se desarrollan en ella: talleres de sevillanas, artes marciales, yoga, meditación,biodanza, teatro y senderismo. Yo mismo he tenido la oportunidad de participar en el grupo de teatro de la Casa, “Corazón Acogido” y la experiencia no ha podido ser más satisfactoria y no digamos mi participación en el Camino de Santiago, goce físico, turístico y espiritual para mí.

 Vengan a visitarnos y compartan con nosotros, formen parte de esta hermosa realidad, que es la Casa de Acogida de Pepe Bravo, impregnada de una maravillosa energía, así como del enclave en el que se encuentra, el bello pueblo de Alozaina, en la malagueña Sierra de las Nieves. Les aseguro de que se sorprenderán gratamente, y si ya nos conocen, estamos deseosos de volver a recibirles de nuevo.

Un Saludo cordial.

 

 

 

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