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Excusas para el encuentro


No tenía ni idea a lo que venía. Pensé que venía a dar una conferencia sobre la vida después de la muerte. Pero eso era la excusa para llegar a ésta casa de acogida tan exótica cómo maravillosa. Exótica es el término con el que yo describo lo “inesperado” o “mágico”. Cuando llegamos a la entrada de la casa, Javier, mi editor, Noelia y yo apareció una mujer que se fue desenvolviendo ante mis ojos durante el transcurso de la noche cómo duende, bruja, niña y chamana. El término brWhatsApp Image 2017-04-14 at 09.15.01uja en mi vocabulario es alguien que ya ha trabajado mucho en otras vidas y en ésta tiene la intención de graduarse. Mariló. Abraza a Javier muuuuuuuucho tiempo y con muuuuuucho cariño. Me quedé muy sorprendida con la calidad del abrazo. Después hizo lo mismo con Noelia, la compañera de Javier. Se tomó todo el tiempo del mundo. Para entonces ya estaba yo segura de que me tocaría lo mismo a mí así que me dispuse a recibirlo con el corazón abierto. No todos los días se recibe un abrazo de ésta magnitud. Desde entonces he intentado abrazar de esa manera a otros pero veo que la mayoría no lo aceptan. Además del abrazo, Mariló le gusta mirarte fijamente a los ojos también por un tiempo indeterminado. Eso también me gustó. Aunque esto sí que no lo he practicado porque la gente se asusta.
Nos sentamos en una mesa en el restaurante que tiene la casa y unos minutos más tarde aparece Inga que viene en una silla de ruedas y la trae uno de los compañeros de la casa. La deja en su silla al lado de Mariló, junto a nosotros, mientras Mariló nos cuenta cómo funciona éste sitio. Inga es una mujer rubia, de mediana edad, pelo rizado y ojos azules profundos. Debe de haber sido muy guapa. No dejaba de sacudirse en su silla. Tiene Parkinson. Nos recita un poema que había escrito sobre el amor que siente por la casa de acogida y sus habitantes. Me deja impactada su sabiduría. Aparece otra mujer, Nacha, que junto con Mariló, llevan la casa. Me parece que éstas tres mujeres son los tres pilares de la casa y anclan la energía del luga. Al recibir a tantas personas de niveles tan variados de conciencia, aquí llegan energías de muchos tipos. Se necesitan de personas muy fuertes para hacer de puente entre la luz y la oscuridad.
WhatsApp Image 2017-04-14 at 09.15.04Al final de nuestro encuentro con el grupo en el que el tema versó sobre la vida después de la muerte, hicimos una meditación. Después de ésta, Inga nos sorprendió a todos porque había dejado de temblar por completo. Habló con muchísimo amor, mientras emanaba una luz hermosa de ella y nos dejó a todos boquiabiertos. Ahí fue donde no me quedó la menor duda de que estaba ante un alma muy vieja cuya presencia en éste lugar era necesaria. Cenamos con todos los que habitan la casa y Mariló e Inga cantaron. Mariló actuó y nos contó un cuento. Jugamos pingpong con Inga que para ello se levantó de su silla y jugó cómo una verdadera campeona. Con una fuerza y destreza únicas. Hasta que se cayó al suelo y nos asustamos. Le preguntamos si se había lastimado y nos dijo que sí, que cómo siempre que se caía. Se paró de inmediato y siguió jugando como si nada. Para finalizar, Mariló nos llevó a conocer la habitación de Inga en la que sacaron unos tambores y ella e Inga se pusieron a tocar con gran energía y alegría. ¿Que más podía suceder en ésta casa? Ibamos de asombro en asombro. Despues nos llevó a su habitación que me sorprendió por su color rosa, el amor y la paz que ahí reinaban.
Salimos de ahí felices, llenos de felicidad y todavía azorados con el juego de pingpong de Inga.

Jocelyn Arellano

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