Vivencias en primera persona


Mi nombre el Ana, y me gustaría empezar con algunas causalidades que me llevaron a conocer la casa de acogida.
 El 1 de septiembre 2015 dejé mi trabajo en Francia y decidí tomar un año sabático para viajar, conocer otras culturas y nueva gente. A mediados de abril volví a España por un evento familiar.
 IMG-20161024-WA0054Un día del mes de abril de 2016 sin saber muy bien porqué, pensé que la empresa que había creado, tan sólo un par de meses antes, para ofrecer consultoría en logística y cadena de suministro, tenía que tener un enfoque social. Pasaron los días, y me atrajeron dos áreas en las que aplicar los conocimientos y experiencias que había tenido en años anteriores. Esas dos áreas fueron: agricultura ecológica y arquitectura sostenible.
 Estos nuevos pensamientos me llevaron a contactar con amigas que me habían ayudado en otras etapas de mi vida años antes. Estos contactos empezaron a hacerme recomendaciones de páginas webs dónde empezar a mirar sobre estos temas. Parecía que todo ya estaba en marcha durante años y yo ni lo había VISTO. Pasaron las semanas y me llegó información sobre un evento que se celebraría en Madrid el 10 de junio, sobre economía circular y recursos abiertos a toda la sociedad. Se me iluminaron los ojos al leer el email y no tardé ni un minuto en inscribirme.
 El evento sobre economía circular fue increíble, tan increíble que ese mismo día se estaban celebrando cientos de eventos sobre el mismo tema en otras ciudades en todo el mundo (Facebook – Open source circular economy). Tras el evento un compañero nos recomendó un vídeo de una familia de Málaga que había cambiado sus hábitos para centrarse en las relaciones con las personas y su comunidad. Esta familia es la familia de Rafael: http://familiade3hijos.blogspot.com.es/. Rafael y su familia colaborar con la casa de acogida de Alozaina a través de su libro y otras actividades.
 Televisión española realizó un reportaje a la familia de Rafael y en ese reportaje apareció la Casa de Pepe Bravo y su DESHIDRATADOR SOLAR. Durante las semanas anteriores había iniciado entrevistas con agricultores para hacer un estudio de mercado y saber en que área yo podría aportar más valor. Algunos comentarios fueron que si tienen excedentes, como por ejemplo cerezas, las dejan en los árboles para que se lo coman los pájaros o dejan que se echen a perder las que recogieron pero no pudieron vender. Con estas entrevistas comencé a hacer una lista de posibles alternativas como por ejemplo: elaboración de licor de cerezas, mermeladas, fruta escarchada y además deshidratar cerezas. Al ver un deshidratador solar en el reportaje se me volvieron a iluminar los ojos. Pensé, tengo que ir allí y conocer esa casa y ese proyecto.
 Varios días después y tras unos emails, escribí a Mariló para preguntar si podía ir a la casa el 18 de julio. Yo no podía imaginarme lo que iba a pasar durante los días siguientes. Entre el 18 y 24 de julio estuve en la casa de acogida. Yo pensé que llegaba para ayudar a avanzar con el proyecto del deshidratador y lo que no sabía es que la familia que personas que forman este proyecto me cambiarían para siempre. Ya no había vuelta atrás.
 Yo soy una persona a la que no le gustan los abrazos, ya que no me enseñaron a darlos, y si se daban eran porque querías algo o porque me obligaban a darlos. Hasta que llegué a las 15:00 de la tarde el 18 de julio a las puertas de la casa de acogida y Mariló me recibió con una abrazo. Casi me pongo a llorar de la emoción que sentí. QUE ENERGÍA!
 Así pasé toda la semana, con una mezcla de emociones que superaban a mi mente. El tema del deshidratador quedó como estaba ya que los inspectores se habían ido de vacaciones el día que llegué. Pero conocí a un grupo de scout maravillosos. Estuvieron unos días ayudando en varias tareas de la casa con una sonrisa en la cara y una tirada de broma tras otra. Me recordaron algunos ratos que yo pasé con mis amigas en la adolescencia.
 Otro día de la semana en la casa estuve en un taller de cerámica para niños. No se porqué tenía una alegría por dentro que no puedo explicar en palabras. Ver a los niños con los ojos brillantes por tener una bola de arcilla en la mano y verlos como imaginaban sus cajitas era enternecedor. Allí teníamos a Diego, un ser con magia en las manos que transforma en arte la arcilla que pasa por su torno.
 Eso habían sido las primeras 24 horas desde que llegué. Cuando me fui a dormir tuve que mirar el calendario porque no me creía que todo eso me había pasado en tan poco tiempo.
 Durante el fin de semana empezaron las fiestas en el pueblo y además se celebraba un taller de biodanza sobre empoderamiento femenino. El viernes y sábado fueron tan intensos de mover recuerdos de amores y tristezas pasadas, que no podía dejar de llorar. El domingo al amanecer me marché sin despedirme. Algo grande me estaba pasando y no podía alcanzar a entender el qué, pero sabía que muy pronto volvería, así que no hacía falta que me despidiese.
 En agosto y septiembre volví a la casa. En septiembre decidí que tenía que venir a vivir una temporada a la casa. Sin expectativas, ese fue muy lema.
 Así lo hice. Dejé mi casa en la que estaba viviendo y desde el 7 de octubre mi nueva casa está en la casa de acogida. Hoy es 18 de octubre y tras 10 días de transformación, cada día me siento más feliz. Más feliz por haber empezado a ver, a través de una persona que quiero desde mi corazón, problemas que debía curar y perdonar con mi familia. Cada día una idea aparece en mi cabeza y me ayuda a crecer y avanzar.
 Además, estoy en proceso de cerrar la empresa que cree este año, ya que fue una decisión tomada desde el miedo. Miedo a estar sin trabajo. No se quien me dijo que lo que mal empieza peor acaba. Así que tras meses de agotamiento energético, he decido dejar de luchar y empezar a fluir más. Es por ello que esta nueva etapa tiene que empezar limpia para que crezcan nuevos proyectos, esta vez que nazcan desde el corazón y el amor.
 Ana

 

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