Testimonios a borbotones


En las últimas semanas hemos recibido decenas de preciosos testimonios desde muchísimos lugares. Nunca podríamos imaginar que recibiríamos tanto cariño y apoyo. Por eso hemos querido compartir un pequeño botón de muestra con cuatro de ellos, aunque podríamos ponerlos todos y ocupar centenares de páginas. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

Casa Pepe Bravo-17Conozco la Casa de Pepe Bravo desde hace unos dos años aproximadamente. Desde que la conocí me pareció que allí se hacía una buena y bonita labor, y por eso al poco tiempo me hice voluntaria, asistiendo a casi todos los eventos que se han celebrado desde entonces para “echar una mano”, como me gusta decir, en lo que sea necesario para el buen desarrollo de la actividad que se esté desarrollando en ese momento.
Entiendo la función de ese lugar como algo muy valioso, ya que en la casa se acogen a personas que han vivido situaciones muy conflictivas en sus vidas, muchas de ellas situaciones extremas, y por diversas circunstancias no han podido hacer frente a ellas y no tienen quien les apoye para superar esos conflictos y, muchas veces, no tienen ni siquiera un lugar donde poder vivir.
En la casa, al frente de Mariló, se vive en comunidad, con todas las ventajas e inconvenientes que eso conlleva, con el agravante de que las personas que viven allí de acogida, en ocasiones son personas que están muy dañadas internamente y les cuesta llevar una vida ordenada y, sobre todo, asumir sus responsabilidades. Así que Mariló, con el apoyo de Nacha y el resto de las personas que colaboran con ella día a día, procuran crear un ambiente donde se puedan conjugar los factores necesarios para que esas personas tengan la posibilidad de cambiar su forma de ver la vida, y vayan aprendiendo, en primer lugar, a quererse a sí mismas, y también a respetar a los demás y asumir las responsabilidades que como personas adultas les corresponde. Todo ello para que cualquier día esas personas lleguen a ser independientes totalmente y puedan montarse la vida por su cuenta.
Tengo un hijo adolescente, tiene quince años. Cuando pienso en esta labor que hacen en la casa con las personas que allí se acogen, veo que es lo mismo que lo que siento como mi labor de madre con mi hijo. Así que veo que aquello es como una gran familia con un montón de adolescentes viviendo en ella…. por eso admiro tanto a Mariló y Nacha, así como a las demás personas que comparten con ellas día a día esta historia.
Desde hace unos meses, una persona a la que hace un tiempo se le abrieron las puertas de esta casa, está arremetiendo contra este proyecto, y concretamente, contra Mariló, que es casi lo mismo. Parece que su interpretación de lo que allí sucede le coloca en una posición de “querer cambiar las cosas”, como si realmente él tuviera la verdad en esa interpretación personal, que no deja de ser su propio juicio. Parece que no aprueba la actitud de Mariló en relación a las personas que se acogen en la casa, además de acusarla de que se queda con los fondos que allí se recogen.
Conozco a las personas de acogida, conozco a Mariló y al resto de personas vinculadas con la casa. Las relaciones que se viven en aquel lugar son relaciones como las que pueden vivirse en cualquier hogar. Hay momentos de mucha alegría, compañerismo, ilusión por hacer las cosas… y otros momentos de desacuerdos, discusiones y donde cada uno quiere hacer -o no hacer- las cosas a su manera. Y como en cualquier hogar, hay momentos donde la madre, o el padre, tienen que saber decir “hasta aquí hemos llegado”. Y Mariló, junto con Nacha, son como esa mamá y ese papá que en estos momentos necesitan esas personas para que, por un lado les den todo su amor y les ayuden a mirar la vida desde ese ángulo, y por otro, les pongan los límites que por muchas y diversas razones a lo mejor nadie les ha puesto en su momento o si se los han puesto, se los han saltado.
Pero claro, ellas no son sus padres, así que en realidad son una mezcolanza entre mater-paternidad, amistad y terapeutas, que es la que les permite poder mantener “el barco a flote”.
Así que mi opinión en relación a la labor de Mariló en la casa es de absoluta admiración. Sé de primera mano que las personas que allí se acogen no son pobrecitos que estén allí en situaciones denigrantes ni que nadie les tenga que salvar. Es más, todos son libres de estar o de marcharse, y de hecho, algunos lo hacen porque no encajan con la dinámica y las normas que allí deben cumplirse. Veo a Marilo moverse por la casa y relacionarse con los acogidos y en ningún momento he apreciado que le tengan ningún temor como suele suceder cuando una persona te maltrata. Les veo progresar, les veo trabajar, les veo enfadarse, les veo disfrutar de las actividades de la casa… les veo vivos, y sobre todo, queriendo vivir y queriendo ser más conscientes cada día (aunque algunos no lo expresen de este modo). Y en todo eso colabora Mariló.
En relación al tema económico… poco tengo que decir. Con asomarse a la Casa se ve claramente la situación en la que vive Mariló, su compromiso de corazón con lo que está haciendo, ya que para ella es una opción de vida, y también la infraestructura de la casa donde se puede uno imaginar el enorme gasto que supone mantenerla. Con eso es suficiente para que cualquier elucubración sobre manipulación o desvió de economía se caiga por su propio peso.
Y ya termino. Por una parte, felicito a Mariló en su cumpleaños, deseando para ella una larga vida en la que pueda continuar, si lo desea, con esta gran labor que desarrolla en la Casa de Acogida y le felicito públicamente por su trabajo y dedicación en ella.
Y por otra, por si por alguna razón llegara a leer este manifiesto, a esa persona que está arremetiendo contra Mariló, solo decirle: Nadie puede salvar a nadie, así que: “Sálvate a ti mismo”
Eyre

Nunca olvidaré ese primer día que a la casa de Pepe Bravo llegué. Me sentía muy instalada , muy cómoda…… Después de 20 años ejerciendo mi profesión como Orientadora, ayudando y sirviendo a los demás , sentía que me faltaba algo. Bien entendido tengo que, « quien no sirve para servir , no sirve para vivir ». Recuerdo, que , en la casa había mucha tristeza……. No era para menos : hacía poco tiempo, había muerto su líder y fundador Pepe Bravo. Marilo me dio una bonita acogida, fue presentandome a cada una de las personas que en ese momento vivían allí. En un momento en que me presentaba las instalaciones de la casa, se detiene ante una fotografía y dice: este es Pepe Bravo. Yo, con la espontaneidad que me caracteriza , he dicho, vaya Pepe Bravo lo que has montado aquí, y ahora te vas y lo deja. Madre miaaa ! Vi caer dos lágrimas gruesas de los ojos de Marilo. Encima de la pena por su partida, no sabía lo que le esperaba….. El día fue muy intenso, allí había mucho por hacer……Volví a casa a discernir , ver si me comprometia o no…. yo no era la misma, aquella casa , las dos lágrimas de Marilo, los rostros de todos , la casa , lo que es la planta física …… todo quedó tatuado en mi corazón. Después de mucho reflexionar , cada día sentía más que mi lugar estaba allí…. más la opinión de algunos, ya saben , de los hablan y opinan demás. No tardé en regresar y aportar mi granito de arena en ese proyecto. Pasé de opiniones y comentarios. Para que nadie me lo cuente , me fui a vivir a la casa. Sólo conviviendo , cara a cara , codo a codo , se puede conocer la casa, DESDE DENTRO, CON ELLOS, no desde fuera , ni a ratitos, ni por lo que me cuenten. Desde ese momento hice mío el proyecto . No ha sido fácil, ser terapeuta , viviendo a tiempo completo. Aún así ha sido una de las experiencias más hermosas que he vivido. Me he sentido querida , valorada y respetada, hasta tal punto de considerarla mi casa. Durante estos años, hemos acogido a muchas personas, he sido testigo de como han llegado y de como se han ido y de como están los que siguen rehabilitandose o viven allí por otros motivos. Mi mayor respeto para TODOS, tanto para los que están como para los que ya se han ido. Para mi y para la casa TODAS SON HISTORIAS SAGRADAS. Me cuesta entender a las personas que están desacreditado la misión que inició Pepe Bravo y ahora continúa Marilo. En estos años nunca he visto maltratar a nadie, bien se respetan las diferencias individuales. He visto a Marilo, hacerse responsable de muchos, algunos con situaciones muy difíciles y de riesgo, ha sabido acompañar a cada persona en su proceso, desde acompañar algunos a juicios …. poniendo la mano en el fuego por ellos , apostando por ellos…….hemos sufrido sus crisis,hemos disfrutado y celebrado sus logros. Como profesional de la conducta, no me corresponde juzgar a nadie. Quien ha dicho que un profesional de la conducta es un juez? O un profesional de las leyes , un profesional de la conducta ? Sigo apostando por este proyecto. Que Marilo, está loca y no es la persona idónea para llevar esta mision , perdonadme todos pero, eso me da risa, conociendola. Bueno, bueno, espera, es verdad que en la sociedad el que hace algo diferente a los demás ES CONSIDERADO LOCO. Hoy día no son muchas las personas que saben renunciar a su justo derecho de llevar « una vida normal » esto es tener su propia familia de sangre para dedicar su vida a los más marginados , a los que nadie quiere, gestandoles en el corazón , como lo hace ella. Hago un llamado a la OBJETIVIDAD porque es la gran ausente en toda esta campaña de destrucción del proyecto. Me maravilla, siempre que hablo con Marilo , NO TIENE ODIO , POR LOS QUE TANTO DAÑO LE ESTÁN HACIENDO, no solo a su persona sino, a todas las bellas personas , que se benefician de la casa. Todo el estrés que viven , les estanca en sus procesos, les sumerge en cierta inestabilidad. Yo me pregunto , puedes ser feliz con el fracaso ajeno ? « Sed justos lo primero, si queréis ser felices» Todo este desacredito a la casa , a la persona de Marilo, sólo me han hecho quererla más. El que ama es quien tiene la razón. Que Dios bendiga en abundancia a Marilo, a todos los de la casa, a todos los bienechores , que son muchos. Sólo el amor cambia el mundo.
Miler

Me parece increíble que haya personas que quieran dañar o destruir la labor que empezo Pepe Bravo y que continuan sus hijas,Manyu Bravo Vega, Rut Bravo Vega etc y Marilo la cabeza diaria que ayuda a muchisimas personas. La labor de esta casa y de su gente es lo primero ser una familia y dar una casa a quienes muchas familias no quieren o pasan x situaciones insostenibles. Les enseñan a volver a confiar en ellos, a superarse dia a día e intentar encauzar de nuevo sus vidas,les enseñan oficios a aprender y a valorarse pq vienen de situaciones en las que ninguno nos podemos poner. Esa casa a la que considero mia tambien ,solo te da tranquidad y amor y te sientes parte de ellos y lo digo pues llevo visitandola mas de 11 años primero sola y luego con mis hijas. Pepe Bravo inculco y enseño muy bien a sus hijas y a marilo lo que el queria que fuese su casa y ha asi ha sido desde que el la fundo y despues de su muerte. Asi que ahora qué llegue un personaje pq no puede tener otro nombre y quiere imponer o tratar de cambiar lo que lleva tantos años funcionando ,queriendo dañar la imagen de la casa me parece que deja claro que clase de persona es . Y esta claro que todos los que conocemos esa gran labor y trabajo y por supuesto el resultado de todos los que trabajan y estan alli,me parece fuera de lugar y no se lo vamos a permitir. Asi que mi apoyo incondicional a la Casa de Acogida Pepe Bravo y a toda esa gran familia . Un beso enorme y podéis con esto y con todo.
Belén

Cada vez que entro a la Casa siento la misma sensación: estoy en una Familia. Leo los comentarios abajo y todos parece que tienen más o menos la misma sensación de bienvenida, de acogida a brazos abiertos, de que la situación en la Casa es NORMAL, como en cualquier otro lugar que podamos visitar en los que nos abra la puerta un amigo.
Eso es justo lo EXTRAORDINARIO… la NORMALIDAD que se percibe en ese lugar. Pero… si la normalidad es algo… normal!!! Para nosotros tal vez. Porque para personas que viven violencia domestica, abandono, descuido o demas situaciones que les llevan a adicciones que ponen en riesgo su misma vida, la normalidad es algo… extraordinario.
Esa, justo esa es la gran labor que se hace en la Casa. Devolver a la normalidad a personas que llevan años, quizás todas sus vidas, sin saber lo que es vivir “normalmente”, como lo hacemos tu y yo. Personas que vienen de familias desestructuradas, de situaciones de violencia y de abuso, de perdida de control tal que no solo no son aceptadas y quizás ni capaces de hacer parte de la sociedad “normal”, sino que llegan al extremo de ponen en peligro su salud y su vida.
En ese lugar, en la Casa de Acogida de Pepe Bravo, vuelven a vivir la normalidad… y eso es algo grande, muy grande.
Hay de todo en la Casa, personas adultas con sus idas y venidas que están poco a poco rehaciendo sus vidas, aprendiendo un oficio para ganarse los medios para vivir independientemente, encuentros entre personas dentro y fuera de la Casa que terminan en relaciones de todo tipo, y que vuelven a dar sentidos a unas vidas de incertidumbre. Adolescentes o jóvenes que… que son como cualquier adolescente o joven adulto que podamos conocer en cualquier otro lugar, curiosos por conocer la vida, una vida bien diferente a la que han vivido antes de entrar en la Casa, estrechando lazos con personas de su edad y con los intereses de cualquiera de dicha edad, con ganas de musica, conciertos, reuniones entre amigos, deporte, moda, incertidumbre sobre lo que le depara el futuro, un futuro que podrán afrontar con el apoyo de una Familia (que es justo lo que han encontrado en la Casa) y un oficio (que es lo que aprenden en la Casa), y porque no, sueños de romances y amor… Lo NORMAL para alguien de esa edad.
Cada vez que piso la Casa siento eso, NORMALIDAD. Y cada vez me asombro que eso, algo que muchos entre nosotros tomamos tan por sentado, sea posible en ese lugar, con personas con esas historias. Y LO ES!!! Gracias a la labor que allí se hace, día tras día.
Claro que las cosas se pueden hacer de mil formas diferentes, como para todo. Claro que hay rencillas, peleas, el “no tengo ganas de limpiar el cuarto de baño”… Eso es lo que pasa en cada Familia!!! Y eso es lo que crea la normalidad, esa normalidad tan imprescindible para sentirnos parte de Algo más grande e importante que nosotros. Claro que todo se puede mejorar. Y es lo que se ha estado haciendo durante años en la Casa… mejorar, avanzar, sin olvidar nunca que allí VIVEN SERES HUMANOS, con sus intereses y necesidades únicas. El que haya estado allí más de una vez tiene que haberlo visto. Y todo eso SIN ninguna ayuda oficial, fruto únicamente de la labor y el esfuerzo de los voluntarios, del personal de la Casa y de los residentes.
Dinamitar esa labor es algo que no tiene nombre. Obligar a que tiempo, energía y dinero, tan escasos en la Casa, sean utilizados para defenderse en los tribunales (o fuera) es algo imperdonable. Dedicar esos preciosos recursos a eso, significa que no se podrán dedicar a cambiar la vida de más personas.
Que difícil es y cuanto trabajo cuesta, dedicar tiempo para APRENDER todo lo que es realmente la Casa, un lugar en constante cambio que lleva existiendo décadas, y a partir de alli trabajar para mejorarla. Es mucho más fácil llegar y creer saber lo que es “mejor”, y con prepotencia pretender que las cosas cambien de un día a otro. Que iluso es el que acaba de pisar un lugar y piense saber, mucho mejor que cualquier otro, lo que conviene hacer o dejar de hacer. El que esté haciendo esto, que se ponga y trabaje lo mismo que se lleva trabajando desde hace décadas en la Casa, si tanto cree que lo puede hacer mejor. Luego que opine.
Laura

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