Ayoub llega a nuestra Casa


Ayoub se presenta

Hola querida familia. Mi nombre es Ayoub , y llevo conviviendo casi dos semanas en uno de los escenarios más mágicos de este mundo. Me refiero a la Casa de Pepe Bravo. AyoubUn sitio que en cuanto mis pies se pusieron en su terreno….algo me subió por las piernas hasta llegarme al corazón dañado por mis situaciones pasadas. Pero esa energía que me subió… me dió unas fuerzas para entender y aceptar mis dudas de esta cabeza atormentada de preguntas sin respuestas y respuestas sin preguntas.
Nada fue fácil, destacando mis primeros días lejos de las personas que amo como es mi familia…. Me encontraba en una burbuja de nostalgia, pena y dolor, a pesar de los constantes empujones de mi ángel para motivarme y olvidar.

Mariló hace memoria sobre Ayoub

Lo recuerdo cuando llegó a mi casa de acogida de Valverde. Llegó con su madre y su hermana. Era muy pequeño, apenas 2 años, y ya mostraba una fortaleza y viveza fuera de lo común. Todavía hoy me asombro a mí misma llorando, incluso después de quince años, cuando recuerdo aquellas noches en las que se despertaba empapado en lágrimas y sudor consecuencias de aquellas pesadillas que arrastraba causadas por los castigos tan brutales a los que le sometía su padre. Cuando aquello ocurría, que era la mayoría de las noches, o bien su madre o yo nos despertábamos y lo acurrucábamos en nuestros brazos para darle consuelo y seguridad, hasta que poco a poco iba de nuevo conciliando el sueño.
AyuobNunca ví un niño como aquel. Ya desde los dos añitos tenía el cuerpo formado de un hombre. Si la tónica general en un bebé es tener un cuerpecito de formas redondeadas, Ayoub presentaba un cuerpo formado por músculos endurecidos que le conferían un aspecto de robustez increíble.
Además de esto, dos años de convivencia con él. Dos años que me hicieron sentir que era parte muy importante de mi vida. Era incansable pidiéndome que le contara el cuento de los tres cerditos, o que le diera masajes en la cabecita y la espalda para quedarse tranquilo. Me empeñaba en que encontrara toda la magia de la naturaleza, de los árboles de los gnomos. Y él, absorto quedaba, pendiente de todo lo que se movía a su alrededor. Aunque también su propia naturaleza le hacía moverse como si fuera un rayo, con un espíritu inquieto como pocos he visto.
Esos años transcurrieron y una impronta quedo grabada entre nosotros. Quince años después llega a nuestra casa de Alozaina. Y en mi pensamiento ronda una inquietante pregunta: ¿logrará salir de la situación en la que se encuentra? ¿Qué experiencias tendremos que vivir en su proceso?. Ojalá todo llegue a buen puerto. Ojalá él lo desee con todas sus fuerzas. Porque sólo de esta manera aquel sueño que él manifestaba cuando era pequeño, será una realidad: Ser abogado para ayudar a todo aquel que lo pudiera necesitar.

Y Ayoub habla de Mariló

Estas palabras van dirigidas a Mariló Cejudo Cera, de alguien muy especial para ella:
Hola querida Mariló, deseaba expresar todo lo que siento hacia ti. Ese afecto y cariño, ese amor de madre a hijo, esa paz que me transmites tan sólo al mirarme o tocarme. Esa confianza que me transmites para poder avanzar, a pesar que ya hace 15 años que nos separamos. Siempre hemos tenido esa conexión mutua. Has aguantado mis rabietas, mis pataletas y gritos. Ahora en cambio te doy todo lo contrario. Te respeto igual que me respetas, te valoro igual que me valoras. Destaco tu superación, tu comprensión hacia todas aquellas personas que han pasado por tus manos. Defino tus canas y arrugas como señal de lucha y constancia durante años, dejando pasar de largo comentarios. Admiro tu forma de admirar a las personas más desfavorecidas de esta casa y de todas donde residiste. Contemplo tu trabajo como cuando un niño se ve por primera vez en el espejo asombrado. Oigo tus consejos como si fueran las últimas palabras que oyera en este mundo. Siento tu calor de amor, como si el sol de la mañana me diera de lleno en la cara. Cada vez que me tocas siento como si me enchufaras a una batería de alta tensión eléctrica y me dieras fuerza y valor. Cada mirada tuya son palabras mudas.
Eres dura como la piedra, transparente como el agua, bonita por dentro y por fuera. Una carcajada tuya, una sonrisa tuya es el chute de alegría para mí y para quienes tienes a tu alrededor. Esa humildad que transmites es más grande que esta casa y tu corazón no te cabe en el pecho. Todo esto siento y me expreso de forma escrita porque es mi mejor manera de expresarme. Un beso de corazón. Te quiero Mariló.

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