Creo en el amor, creo en la ilusión


Hola, soy Nacha, voluntaria de esta casa  y quiero contar la bellísima experiencia que estoy viviendo.
Se podría decir que soy una romántica empedernida; que mi ilusión por la vida es un poco exagerada, y mi creencia en la magia me hace vivir situaciones nunca mejor dicho, situaciones mágicas.
Bueno…. esta es mi forma de vivir, ni mejor ni peor que la de otras personas.  Pero en lo que quiero insistir es en  que vivo el momento en cada momento.
Sólo me dejo llevar por algo que pasa dentro de mí, no puedo explicar qué es…. solo diré que cuando eso me sucede, doy ese paso al vacío, y es ahí donde se presentan esas situaciones mágicas….
Hace unos meses dejándome llevar por esa sensación que siento
dentro sin saber muy bien, ni cómo, ni por qué, aparecí en este bello lugar, la Casa de Acogida de Pepe Bravo.
Extrañada porque no sabía qué pasaba, tenía la sensación de que  era como llegar a casa a mi  propia casa. Fue una sensación mágica porque las personas de la casa me acogieron como si me estuviesen esperando.
Cuando me presenté por mi nombre e insistía en el mismo para que lo recordaran, pareciese como si no tuvieran memoria. No se acordaban de mi nombre, y empezaron a llamarme Estrella. Yo no podía entender, pero no importaba ya digo que vivo el momento por lo tanto solo tenía que disfrutarlo y así fue….pasaban los días y yo me sentía un miembro más de esta familia….pero sin querer en mi mente aparecía esta  pregunta ¿Por qué?… Pero ¿Por qué?
Hoy ya tengo la respuesta……¡¡¡es mágica¡¡¡¡ Es una casa llena de magia. Las personas que viven en ella, son verdaderos Maestros que luchan cada día por superarse a si mismos y dejan volar su imaginación para crear toda clase de obras de Arte.
La magia de la casa también atrae a maravillosas personas con las que compartimos momentos súper especiales y con las cuales sin saber muy bien por qué se crean lazos de hermandad.
Creo que la esencia de la casa y la de los que en ella vivimos es la de abrazar y acoger. Es una casa de puertas abiertas, de corazones y brazos abiertos. Aquí las personas viven el momento. Los trabajadores de la casa son una prolongación de ella, también con corazones y brazos abiertos. Todos los preciosos y maravillosos seres que de una manera o otra forman parte de la casa,  tienen dentro de ellos, como grabado a fuego, esa esencia.
Y  yo me pregunto: ¿cómo puede ser? ¿Cómo tanta gente puede vibrar en esa misma sintonía sin proponérselo? Solo me queda pensar en su creador, en Pepe Bravo. ¿Cuánto amor, ilusión y magia puso en este proyecto? ¿Qué gran corazón y maestría  para mantener viva esa esencia años después de su muerte?
En fin solo me queda decir que estoy viviendo y disfrutando esa magia desde lo más profundo de mi ser y doy gracias a la vida por enseñarme a mirar las cosas desde el corazón.

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